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Noticia



Historias de vida

12-02-2009

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Ramón agradece con sorprendente madurez.

Ramón es uno de los ahijados que ayudamos en la ciudad de Esperanza, provincia de Santa Fe (Argentina) desde hace ya varios años. Hace un tiempo, falleció quien era su primer padrino (ahora tiene otros), el Sr Emilio, que ya era un señor mayor. Como siempre que pasan cosas así, no nos resultaba fácil contarle esto ni a quienes colaboramos desde la oficina, ni a la coordinadora que lo conoce de cerca y tuvo que transmitirle la información.
Pero cuando recibimos la carta de Ramón para la esposa de su padrino, realmente comprobamos cómo esta presencia de los padrinos a distancia hace nacer un afecto único, que ayuda al niño a desarrollarse, se vuelve un punto de referencia con el cual comparar todo lo que sucede y a la vez hace valorizar lo positivo de la realidad.
Escribió Ramón:

Señora de don Emilio, soy el ahijado de Esperanza. De corazón, con mucha tristeza, le doy mis pesames señora a usted y a todos sus hijos, que tengan resignación por esta dolorosa pérdida que yo también he pasado porque perdí dos hermanos, pero los llevaremos en el corazón y en lo más hermosos que me quedó de mi padrino: mis zapatillas y mis camperas, que me cubren del frío por las mañanas cuando voy a clases. Rogaré a dio que en algún lugar del cielo me siga guiando en esta vida y también que siga cerca de usted.
Yo tengo 10 años, los cumplí el 15 de mayo quisiera pedirle si me puede mandar una foto de mi padrino y también darle mil gracias por ayudarme en mi pobreza de sentirme honrado por toda la ayuda y las alegrías que he tenido porque yo necesitaba el apoyo de personas como ustedes ya que soy el hijo número 13 de los hermanos. De mi parte le digo a toda u familia muchas gracias y siga adelante.
Ramón

Melisa escribe lo que quizá a otro no pueda contarle.

Melisa pertenece a la Iniciativa Santa Rosa de Lima y hace años tiene la compañía de una familia de padrinos. La confianza ha crecido tanto que incluso llegaron a conocerse y las cartas van y vienen, sobre todo entre ella y otra nena de su edad, hija de esta familia madrina.
En medio de las dificultades de su vida, Melisa les escribe a sus padrinos porque para ella son un valor positivo en su vida, alguien a quien acudir y contarle cosas que quizá a otro no se podrían contar.

Queridos padrinos:
Les quiero contar que estoy muy contenta de poder comunicarme con ustedes porque hemos pasado por muchas dificultades. Porque falleció mi abuela, mi hermana María está de 8 meses de embarazo y no se sabe si mi mamá está embarazada.
Los extraño muchisísimo, me acuerdo de cuando nos vimos por primera vez (…)
Voy a seguir comunicándome con ustedes toda la vida hasta cuando esté con la dentadura, con el bastón en la mano y sosteniéndome la columna con la mano.
(…) Se acerca mi cumpleaños y el mejor regalo para mí es verlos y comunicarme con ustedes.
Meli

Paula y la presencia cercana del afecto de su madrina.

Paula es alumna de la escuela Santa Rosa de Lima. Durante varios años tuvo la amistad de su madrina, que hace un tiempo falleció. Parte de la familia de esta madrina la sigue ayudando ahora y esta es la carta que ella les escribió cuando supo que querían seguir apoyándola. La destacamos porque muy simplemente describe lo que significa el afecto del padrinazgo a distancia, algo tan cercano que hasta dan ganas de invitarlo a la propia casa a tomar mates y de continuar teniendo esa amistad.

Querida Gracia:
Hola, ¿cómo estás? Yo soy Paula, quiero agradecerte todos los regalos que me han enviado.
Hace un tiempo yo conocí a tu mamá y ahora quiero conocerte a vos.
Me gustaría poder visitarte alguna vez o que vos vengas a mi casa para poder hablar y conocernos, te invitaría a tomar mates.
Mi familia también está muy contenta por las cosas que me enviás y por el cariño que me tenés.
Los quiero mucho,
Paula

                                                                                                                                      Febrero 2009



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